De funcionaria a multimillonaria: Maru, las élites chihuahuenses y La Mansión Dorada

María Eugenia Campos acumuló riqueza luego de ser diputada, alcaldesa y Gobernadora, y ahora se codea con la aristocracia de Chihuahua.

Arturo Daen |Ciudad de México, 5 de marzo 2026 – 7:31 am (SinEmbargo).-  Durante dos décadas ocupó cargos públicos como legisladora, alcaldesa y ahora Gobernadora de Chihuahua. En ese periodo, María Eugenia Campos Galván acumuló suficiente poder y riqueza para ser actualmente una terrateniente que hace negocios inmobiliarios y tiene ingresos anuales de más de 7 millones de pesos, según sus declaraciones patrimoniales.

La política que inició su carrera en las fuerzas juveniles del Partido Acción Nacional (PAN), se codea ahora con la aristocracia chihuahuense habitando una Mansión Dorada de mil 800 metros cuadrados, que edificó de la mano de quien fue su esposo, el empresario Víctor Manuel Cruz Russek, fallecido en octubre de 2025.

Cruz Russek fue uno de los hombres más acaudalados en Chihuahua con más de 20 empresas principalmente del sector automotriz. Pero en el camino de Maria Eugenia Campos hay varios actores clave, además de los Russek.

Maru Campos fue señalada como presunta beneficiaria de la “nómina secreta” del exgobernador priista de Chihuahua César Duarte (2010-2016), actualmente preso.

Y tanto ella como el partido de derecha con el que llegó a la gubernatura, han contado con el apoyo de la élite económica de Chihuahua.

Familias con un linaje que en algunos casos se remonta al Siglo XIX. Con raíces en personajes como el gran latifundista de la época juarista y porfirista, Luis Terrazas, cuyos descendientes son actualmente dueños de una de las empresas más importantes del estado, Cementos de Chihuahua,  y que han respaldado al PAN.

“El personaje emblemático de Cementos fue el señor Federico Terrazas, que murió hace unos años, y su familia posee Cementos. Es la empresa más importante en manos de un descendiente de Luis Terrazas”, explicó en entrevista con SinEmbargo el historiador Jesús Vargas Valdés.

“Las otras dos empresas muy visibles son la empacadora Bafar,  en manos de la familia Baeza. Y luego la otra Interceramic, que es muy parecida a Cementos porque también su materia prima es la tierra, y que producen pisos y muchos otros productos que se utilizan en los hogares. Esta empresa está en manos de la familia Almeida, que los Almeida vienen a ser una de estas familias que se hicieron ricas después de la Revolución”, agregó.

Jesús Vargas Valdés recordó que Luis Terrazas era un hombre con poca preparación cultural o académica, pero astuto para hacer negocios, incluso utilizando su cargo público, ya que en varias ocasiones durante el siglo XIX fue Gobernador.

Terrazas respaldó a Benito Juárez, y cuando su gobierno confiscó propiedades de la familia Martínez del Río en Chihuahua aprovechó para comprar varias de las haciendas a precios reducidos.

Luego se enfrentó con Porfirio Díaz, pero entonces contó con la ayuda de su yerno, Enrique Creel, para interceder y seguir aumentando su poder económico. Creel fundó bancos y ejecutó otros negocios. El ascenso capitalista de la familia sólo fue interrumpido por la Revolución, cuando Francisco Villa confiscó sus bienes y tuvieron que huir a Estados Unidos. Aunque después la familia fue compensada durante el gobierno de Álvaro Obregón, y el linaje de riqueza perduró hasta nuestros días.

Además de los Terrazas y los Creel, el historiador mencionó entre los grandes potentados de la historia más reciente de Chihuahua a la familia de Eloy Vallina, que fundó Grupo Chihuahua, y a las familias Baeza y Almeida, dueños de Grupo Bafar e Interceramic, respectivamente.

Oligarcas de Chihuahua simpatizan con el PAN
Chihuahua es enclave de la derecha nacional desde el Porfiriato y fue estratégica en la elección de 2006, hace exactamente dos décadas, cuando María Eugenia Campos, la actual Gobernadora, era diputada federal plurinominal del PAN.

Enrique Terrazas Torres, uno de los oligarcas del estado y descendiente de Luis Terrazas, fue el coordinador financiero de la campaña de Felipe Calderón en Nuevo León, Sonora, Durango y en ese estado, donde la oligarquía nacional festejó también su triunfo sobre Andrés Manuel López Obrador.

Dos semanas después de la elección presidencial, el sábado 15 de julio del 2006, la oligarquía nacional y local se reunió para celebrar este acontecimiento político, en el hotel Westin Soberano de la capital de Chihuahua, en el marco de la boda de Lisa Fernanda, hija del presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Luis Barraza, y Marcelo Margáin Zambrano, cuya familia fue accionista del Banco de Oriente, uno de las instituciones financieras rescatadas por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

El enlace civil tuvo un juez de lujo: El entonces Gobernador de Chihuahua, el priista José Reyes Baeza, y en la mesa principal, junto a Barraza y su esposa Liz Llamas, se sentaron Emilio Azcárraga Jean, presidente del Grupo Televisa; Valentín Diez Morodo, vicepresidente del Grupo Modelo y expresidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), y Claudio X. González, presidente del Grupo Kimberly Clark, expresidente del CCE, todos identificados en acciones contra López Obrador.

A la boda asistieron también miembros de las familias económicamente poderosas de Chihuahua, como los Vallina Lagüera, del Grupo Chihuahua, y Terrazas Torres, de consorcio Cementos Chihuahua, uno de cuyos integrantes, Enrique Terrazas, fue el encargado de recaudar dinero para Calderón, con quien se reunieron en una cena, el viernes 25 de febrero de 2006, 400 empresarios.

Entre los asistieron estaban Miguel Fernández Iturriza, concesionario del emporio Famsa, el fabricante de Coca-Cola, y Pedro Zaragoza, propietario de las compañías gaseras más importantes de México y América Central, y consuegro de Lino Korrodi, el recaudador de Vicente Fox en la campaña del 2000.

En Chihuahua, Calderón ganó con el 45.10 por ciento de los votos, mientras que el priista Roberto Madrazo logró 29.43 por ciento y López Obrador sólo obtuvo el 18.26 por ciento. En Chihuahua capital fue más notable la diferencia: El panista arrasó con el 58.35 por ciento de los sufragios y López Obrador sólo conquistó el 12.57 por ciento.

La derecha en Chihuahua no sólo aportó apoyo financiero a Calderón, sino propagandístico: Por una parte, el CCE presidido por el chihuahuense Barraza fue el impulsor de una intensa campaña mediática, en radio y televisión, contra López Obrador, y, por el otra, organismos supuestamente ciudadanos coordinados desde este estado difundieron menajes también a nivel nacional.

Por eso, después del fraude, en marzo del 2007, Calderón hizo un público reconocimiento al presidente del CCE por su “patriotismo».

Pero además de los promocionales del CCE en radio y televisión, que violentaron la ley ante la tolerancia del Instituto Federal Electoral (IFE) presidido por Luis Carlos Ugalde, la asociación civil Centro de Liderazgo y Desarrollo Humano (Celiderh), de Chihuahua, instrumentó una intensa campaña paralela, por los mismos medios, en las semanas previas y hasta la víspera del 2 de julio, que costó 136 millones de pesos.

Contra lo establecido en la ley y con la connivencia del IFE, Celiderh hizo transmitir promocionales en los que aparecían imágenes bélicas del golpe de Estado de Hugo Chávez en Venezuela, que reforzaron el sistemático señalamiento del PAN y del CCE de que López Obrador era un símil del presidente de ese país.

La campaña del miedo fue escalando bajo un mismo guión: primero fueron los promocionales del PAN —»López Obrador, un peligro para México»—, donde el CCE alertaba sobre la pérdida de la estabilidad macroeconómica, y después Celiderh atizaba con el miedo a la instauración de la guerra civil, con enfrentamientos y cadáveres en las calles.

El Centro de Liderazgo y Desarrollo Humano, artífice de una de las expresiones de la campaña de miedo, no es un membrete que   apareció repentinamente en la coyuntura electoral: se fundó en 1989, bajo el patrocinio de prominentes empresarios de Chihuahua.

Su primer presidente de consejo fue Enrique Terrazas Torres, coordinador financiero de Calderón en los estados del norte de México, y heredó el cargo a su hijo, Luis Enrique Terrazas Seyffert, ambos militantes activos del PAN y de amplia influencia en ese partido en el estado.

Militantes también del PAN son Gabriela, Alberto Federico, Genoveva y Liciana Terrazas Seyffert, según el Registro Nacional de Miembros del PAN. También es militante del PAN la esposa de Alberto Terrazas Seyffert, Belinda López Sroor, exsecretaria técnica del alcalde Juan Blanco, colaboradora de Calderón en la campaña y artífice del acopio de recursos del rico empresariado chihuahuense.

La mayoría de la familia Terrazas Seyffert forma parte del consejo de administración del Grupo Cementos Chihuahua, cuyo presidente es Federico Terrazas Torres, hermano de Enrique, y del que también forman parte los Márquez Prieto y los Márquez Villalobos, también familiares directos.

Los intereses de estos clanes están, entre otros muchos otros, en las empresas Inmobiliaria Ruba, Copachisa, Demek, Seguros Comercial América, Materiales Industriales de Chihuahua y Educación Superior del Norte, que administra el ITESM campus Chihuahua, que desplegó —como en todo el país— un activismo amplio en favor de Calderón.

-Con información de Álvaro Delgado

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